lunes, 2 de mayo de 2011

domingo, 1 de mayo de 2011

¡Pobre cura!

"Si es joven, le falta experiencia. Si es viejo, ya debe retirarse.
Si canta mal, se ríen. Si canta bien, es un vanidoso.
Si se alarga en el sermón, es un pesado. Si es corto, no sabe qué decir.
Si habla en voz alta, regaña. Si lo hace en tono natural, no se le oye.
Si escucha en el confesionario, es un chismoso. Si confiesa aprisa, no escucha.
Si visita a los feligreses, no está nunca en el despacho. Si no lo hace, es arisco.
Si tiene coche, vive como un rico. Si va a pie, es un antiguo.
Si pide ayuda, es un pesetero. Si no arregla la iglesia, es un abandonado.


Y cuando se muera, muchos lo echarán de menos."


Ya llega el tiempo en el que se empieza a echar de menos al cura, pero no porque se muera sino porque somos los que somos y damos para lo que damos!!!.

Después todo serán lamentos y alabanzas: !qué bueno era¡, !cuánto hizo por la parroquia¡... pero resulta que cuando hay misa tenemos que recorrernos muchos kilómetros para encontrarnos con unos poquitinos (en el mejor de los casos!!!).


Al final las parroquias van a tener lo que cada una haga por ella misma: la parroquia que tenga gente que asista y se comprometa tendrá un sacerdote siempre; las que están en pueblos o villas en las que a nadie le importa la parroquia se quedarán vacías y tendrán que mendigar un cura entre las parroquias vecinas (cuando lo quieran, si es que lo quieren).


Interesante época esta en la que estamos. Interesante y purificadora, sin duda!!!


J.